Dicen que los genios tienen ese punto de locura que los hacen diferentes. Feo estaría que yo mismo me definiera como tal, aunque si puedo afirmar que lo que aquí os muestro parece gestado por un demente. Pero si los grandes de la pintura tuvieron sus etapas oscuras, de alguna forma, inspiración y desahogo se aliaron en lo que sería mi etapa tenebrista, de la que os dejo buena muestra. No apto para seres sensibles.
*Pulsar sobre la imagen para verla a tamaño real.
Qué mejor escenario para fundir terror y erotismo que un Akelarre. El fuego ilumina la blasfema ceremonia, proyectando danzantes sombras que la luna llena quisiera no haber visto nunca...


